sábado, 30 de noviembre de 2019

Burnout en Pediatría... Vivido, afrontado y ¿superado?

Increíble, pero cierto. Dos años más tarde aparezco por aquí... 
Lo sé. Es imposible resumir en unas líneas todo lo importante acontecido en estos meses... Pero al menos, intentaré dar unas pinceladas. 
Hoy, que me siento contenta, afortunada, satisfecha conmigo misma, e increíblemente valorada por todo mi alrededor, me apetece contaros lo negativo, los baches, los altibajos, lo oscuro del camino... como siempre, por si puede ayudar a alguien que pueda sentirse reflejado. Es sencillo verbalizarlo "a toro pasado" pero muy difícil ser consciente y exponerlo cuando se está dentro del bucle del "Burnout".

Porque no todo es color de rosa. Este diario se paralizó a finales de 2017, prácticamente tras el fin de la residencia y mis comienzos como "adjuntilla" con muy buenas sensaciones y con ganas de avanzar. Tenía un contrato de guardias de especialidad que me permitía seguir formándome un año más en el ámbito digestivo a costa de ir gratuitamente por las mañanas. Una oportunidad ideal para seguir en el hospital mejor valorado de España durante 6 años consecutivos (los mismos que ha durado mi estancia en él :p )
Al principio se lleva bien. La residencia se queda muy corta en una especialidad tan amplia y generalista y más en un hospital tan súper-especializado y se valora la oportunidad de mantener asistencia sanitaria y formación allí, crear curriculum, aumentar experiencia, se puede considerar como si se hiciera un máster. Los primeros meses los recuerdo como un verdadero aprendizaje exponencial a diario. El aumento de la responsabilidad como adjunta, supervisar residentes, aprender de ellos, seguir estudiando, congresos... Pero con el paso del tiempo, es una situación que cansa. Y frustra. Frustra mucho. Sobre todo sentir que estás "trabajando gratis" por conseguir unos méritos, una formación, un reconocimiento que quizá no sean lo que a ti te hace feliz...

Para compensar el tema económico, pues el sueldo de 5 guardias no da para mucho, inicié mi andadura en la sanidad privada a comienzos de 2018. Esto me devolvió la chispa y la ilusión que me faltaban. Un cambio, un vértigo increíble y una aceptable remuneración. Mi propia consulta, mis pacientes, mis endoscopias. Siempre había estado "protegida" por todo lo que conlleva estar en un gran hospital universitario y entonces me enfrenté a mí misma como médico en solitario. Igualmente en las guardias en un hospital diferente, con uno o dos compañeros o incluso algunos días sola, sin apenas especialistas presenciales, sin UCI pediátrica... sin todas las comodidades a las que estaba acostumbrada. Un reto del que realmente me siento orgullosa y que a día de hoy me satisface y me enriquece. El equipo de compañeros es genial, la flexibilidad a la hora de cambiar consultas, compatibilizar guardias (turnos de 6-12h! porque NO realizamos guardias de 24 horas como en la sanidad pública, salvo quien quiere hacerlo de forma voluntaria) es inmejorable y estoy muy a gusto.

Así pasaron los meses y por circunstancias diversas lo que iba a ser un año de guardias, se prolongó a dos años con una mejoría parcial en cuanto al contrato económico los últimos meses, pero insuficiente en cuanto al reconocimiento profesional. Y un ritmo tan frenético no se puede aguantar mucho tiempo. Intenté abarcar demasiado con ambos trabajos, saliendo de guardia de un sitio, me iba a pasar consulta al otro, guardias casi todos los fines de semana... y me involucré creo que demasiado emocionalmente. Además, el servicio de Gastroenterología se dividió y me quedé en la sección de Rehabilitación y Trasplante Intestinal (sí, aquella sección que conocí tímidamente como R2 y que os decía en esta entrada que era complicadísima e imposible de manejar, inalcanzable para mi... ) Pues ahí estaba yo, pautando nutriciones parenterales como si fueran antitérmicos y manejando inmunosupresores... como adjunta en ese pasillo tan especial de la P1 que se ha ganado un trocito de mi corazón (y buena parte de mi cerebro) 
Dí todo lo que pude de mi, médicamente y personalmente. Tanto, que me empezó a pasar factura. Quería hacerlo bien y la carga de trabajo y la responsabilidad cada vez eran mayores; me implicaba con los pacientes cada vez más y con sus familias, durante las guardias entraba a charlar con ellos o "a jugar un rato", me llevaba su sufrimiento a casa, la presión me podía... ingresos muy prolongados, informes inacabables... y cada vez que vivía una pérdida... me costaba reponerme, cada caso más duro... Empecé a tener problemas de sueño, una labilidad emocional que se me escapaba de las manos, y quizá en parte por las circunstancias burocráticas no me sentía valorada profesionalmente para todo el esfuerzo que di. Por todo ello, vi peligrar mi salud mental. Sí que me sentía querida y reconocida por los pacientes y mis compañeros. Mención especial al equipo de enfermería y auxiliares que echo tantísimo de menos y con los que era una gozada trabajar codo con codo, a la hora que fuese. Y también a los residentes que venían tras de mí, a los que siempre en la medida de mis posibilidades intentaba aportar mi granito de arena para enseñarles algo y mostrarles el lado bueno, a pesar de que veían en mí claramente el malestar y saturación mental que no podía ocultar, siempre me mostraron su cariño en mis momentos de flaqueza.
Pero no era feliz. Y llegué a replantearme si de verdad valía para ser médico o si me había equivocado de camino y debería haber hecho magisterio... En mi opinión, la empatía es esencial para ser un buen médico pero creo que de una forma tan intensa es complicado llevarlo... al menos mi perfil personal no creo que sea el adecuado para estar en una unidad de referencia así de potente por  todo lo que implica. 

Maldito Bournout... definido tal cual exactamente en esta publicación de Anales de Pediatría: "Se caracteriza por cansancio emocional, despersonalización y disminución o pérdida del sentimiento de realización personal"  No se puede definir mejor. He vivido en mis carnes la definición al completo, y lo difícil es reconocer, asumir y parar el bucle para salir de esa situación.
(...) 
Y cuando lo reconoces y lo asumes... ¿Cómo sales de ahí? Me costó tomar la decisión... Fueron muchos meses dándole vueltas a la cabeza. Echaba de menos ese sentimiento tan precioso que describí aquí en 2011 cuando decidí que quería ser pediatra porque me había enamorado del Centro de Salud... ¿Dónde estaba aquella Miriam y su ilusión? No podía estar todo perdido... Pero, ¿cómo iba a dejar voluntariamente el gran hospital de tercer nivel en el que la gran mayoría anhela estar para probar la tan maltratada y poco valorada Atención Primaria en un Centro de Salud...? Y creerme que esa frase no sólo resonaba en mi cabeza sino que la escuchaba más de una vez... Y me sentía culpable por no poder/querer ser lo que la gente esperaba de mi... 

Pero una vez más, quizá tarde o quizá no, lo hice. Pensé en mí, fui valiente. Puse una fecha inamovible, 31 de Mayo, y me marché a desconectar y a recuperarme. Y resurgiendo de mis cenizas como el Ave fénix he vuelto a encontrarme a mí misma y a ser feliz. 
He pasado 4 meses y medio en un Centro de Salud cubriendo una baja y he recuperado automáticamente mi esencia. Me siento renovada, descansada, ilusionada... He vuelto a estudiar con ganas, he aprendido muchísimo de puericultura y de la pediatría de a pie, que en el fondo es lo que me enamoró de la especialidad; he sido tutora docente de una residente de medicina de familia durante un par de meses, y me siento realizada realmente como pediatra y como persona. Ayer se acabó mi contrato y me llevo una sensación tan tan positiva de esta breve etapa... que no puedo expresar con palabras, gracias a los compañeros del centro (pediatras, médicos de familia, enfermería, administradoras, seguridad) y la buena acogida de los pacientes. 
Sigo manteniendo mi consulta de Gastroenterología Pediátrica que me encanta ya que no quiero perder mi parte "digestiva", y haciendo turnos de guardias de Urgencias, pero mucho menos frecuentes, más tranquila y sin estrés. Voy a tomarme Diciembre de forma "light" para a partir de Enero buscar nuevas oportunidades en otros centros.

No ha sido fácil, he tenido momentos duros y lo he pasado mal, pero a día de hoy no me arrepiento de nada y es posible que volviera a repetir cada paso que di. Creo que todo el aprendizaje tanto profesional como personal que me llevo a cuestas, es incalculable. Y el vínculo tan especial que conseguí crear y desarrollar con los pacientes y sus familias durante esos 2 años lo llevaré conmigo siempre y me ha dado unas tablas para tratar con las familias que sé que me servirá en cualquier ámbito y en cualquier sitio donde desarrolle mi profesión. 

A día de hoy, sigo pensando que la Pediatría es la especialidad más bonita que existe. En cualquiera de sus formas, en cualquiera de sus vertientes. 

Me gustaría dar las gracias por aquí al Dr. Desastre de "El paciente y tú", compañero de batallas "blogosféricas" desde hace años y que hace unos días tuve el placer de volver a leer, transmitiéndome ese empujón que necesitaba para retomar la página en blanco y volver a escribir unas líneas públicamente. Porque sí, esta profesión está llena de altibajos emocionales y es bueno mostrarlos y exponerlos. Porque como él, y como yo... muchos compañeros de profesión pasamos por estos sentimientos encontrados que mucha gente puede entender pero por miedo/vergüenza/culpabilidad silenciamos.    

Echarle un ojo a su nuevo espacio (Diario de un #2MIR20
¡Mucho ánimo en tu nuevo camino!


Y ahora... a celebrar mi cumpleaños como me gusta sentirme... Renovada y feliz! Y a por otra etapa... Felices 32! :)


P.D. Mañana me presento a la OPE de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid. No he estudiado mucho... pero voy con ganas de autoevaluarme a ver qué sale! Ojalá hubiese seguido un ritmo de estudio como en el MIR.... benditos años atrás!! :P

Un abrazo a todos lo que hayáis leído hasta aquí.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Mis 30

Y si digo que siento vértigo al enfrentarme a estas páginas en blanco... ¿Me creeríais?

Hace tanto que no me paso por aquí que me sorprende hasta el precioso color turquesa de fondo de pantalla del blog que elegí hace más de 7 años... y que no he cambiado nunca ¡porque es mi color favorito!

www.latostadora.com
Pero aquí estoy para escribir aunque sea sólo unas líneas en la que sigue siendo "mi casa". Y que mejor día para hacerlo que hoy, mi querido 30 de Noviembre... que la ocasión lo merece. 
¡Y es que no se cumplen 30 años todos los días! Aunque sé que tengo este espacio abandonado y ahora paso más tiempo escribiendo mis pensamientos en papel que en la blogosfera... hoy me apetece dejarme leer.

Regalo de nuestros R3
Me apetece contaros cómo han sido estos últimos meses de mi vida. Os dejé allá por abril tras contaros que estaba a punto de vivir el final de la Residencia... Y así fue; viaje en Semana Santa con los CoRs... Cena de despedida con los compañeros del hospital, pequeños y mayores... Nostalgia... Y se terminó una de las etapas más bonitas de la medicina. 

A pesar de ello y a diferencia de otros de mis compañeros, no he notado aún esa ruptura de cordón umbilical con el que ha sido mi hospital durante la residencia, pues como os contaba por aquel entonces, tenía la posibilidad de quedarme un año más con un contrato de guardias de la subespecialidad y así está siendo. Estoy aprovechando este año (como si fuera un R5) en el ámbito digestivo pediátrico y la verdad es que el aprendizaje de este año es exponencial comparado con el anterior... Sobre todo en la consulta que es dónde más desarrollo personal estoy viendo en mí misma (en cuanto a soltura, manejo, responsabilidad...)
Las guardias de gastroenterología suelen ser buenas (salvo que haya trasplante intestinal o algún paciente esté muy malo) y me sirven para sobrevivir económicamente. Y para no olvidarme de la pediatría general (y aumentar un poco el sueldo, todo sea dicho) también estoy haciendo alguna guardia de Urgencias que es donde verdaderamente se siente el término "Adjunta" intrínsecamente. El vértigo que se siente al estar en la cabecera de la Puerta... es enorme. Suerte que en este hospital hay mucha gente trabajando en las guardias y no te sientes sola en ningún momento, pues además del personal de enfermería, auxiliares, celadores y ¡Los Residentes sobre todooo!!!, tenemos la ventaja de contar con todos los especialistas y el personal necesario para solventar cualquier problema que se presente (salvo la falta de camas cuando más falta hacen como ahora en época invernal... pero eso es otra historia...)

Y en el ámbito personal, ¿cómo han afectado estos meses a mi vida? Pues muchos de vosotros ya lo sabéis :)  
7-10-17
Una de las razones por las que he estado más desconectada de las redes ha sido la organización de
¡MI BODA!  
Que después de tanto tiempo de preparación, muchos nervios y mucho estrés acumulado... (como supongo que todas las novias viven) salió de maravilla. Fue un día de cuento de hadas, en una finca preciosa, al aire libre con mucho verde; con nuestros familiares y amigos... y por supuesto y lo más importante con muchísimo amor :)

Y después la Luna de Miel me sirvió para relajarme de tanto nervio y volver a mi estado basal ;)

Así que puedo decir que así, felizmente casada, entro en una nueva década de mi vida. Qué me depararán los 30... Muchas ideas, nuevas metas, planes de futuro... pero también como cada cambio se acompaña de incertidumbre. Todo se verá.

Vértigo a la página en blanco superado.
Gracias a todos los que seguís pasando por aquí después de meses de inactividad por mi parte. Siento no contestar todos los comentarios... Y gracias a los que habéis terminado de leer estas líneas :) 

  

martes, 11 de abril de 2017

Gastroenterología Pediátrica como R4 ... Y la residencia se acaba...

Cuatro años que llegan a su final... Atrás quedan todas esas sensaciones y vivencias como residente de los primeros días:





Muchas anécdotas, muchas historias, muchas guardias (alrededor de 250 !!! ) y muchos recuerdos que quedarán para siempre en mi mente.

Este último año, intenso, ha sido bonito aunque en ocasiones duro. Elegí la subespecialidad de Gastroenterología Pediátrica porque fue una de las rotaciones que más me gustó cuando pasé por ella de R2 como os contaba en estas entradas:
-Rotación en Hepatología Infantil  como R2

Y a día de hoy puedo decir que no me equivoqué :)
Este 4to año he pasado nuevamente 2 meses en Hepatología y otros 2 meses en Nutrición como complemento. Y los 8 meses restantes en el servicio de Gastroenterología propiamente dicho.
Cosas positivas: mayor grado de responsabilidad en la toma de decisiones, sensación de estar incluida continuamente en un mismo equipo, buen trato con los adjuntos, supervisión adecuada, apoyo en la realización de trabajos a congresos, sesiones... Formación en la realización de endoscopia con tomas de biopsia: Las hago sola! (siempre supervisada) Guardias de la especialidad (con adjunto localizado) Y resaltar la bonita relación que se crea con algunos de los pacientes con patología crónica y sus familias que, debido al trato continuo, te hacen sentir "uno de sus médicos".
Cosas negativas: un año se queda corto para una patología tan amplia, variada y compleja. Entre guardias, salientes, cursos y demás... La sensación de "falta de tiempo para todo" es constante. El cansancio, sobre todo mental por pasar tanto tiempo en el hospital, en ocasiones se hace cuesta arriba. Además, la existencia de patología tan complicada (trasplante intestinal, intestino corto, enfermedad inflamatoria refractaria...) que implica un estudio muy específico, en ocasiones hace que no se pueda dedicar el tiempo suficiente a estudiar el resto de patologías digestivas básicas que se ven en la vida diaria de cualquier niño. Sensación de inmensidad inabarcable, como siempre.

Globalmente, he estado muy satisfecha con la elección y ahora que se acaba es justo cuando más integrada estoy. Por suerte, tengo la posibilidad de quedarme un año más en el Hospital con un contrato de guardias de la especialidad, y así poder seguir formándome un poco más en el ámbito digestivo pediátrico. Intentaré aprovechar al máximo para estudiar todo lo que me ha faltado y lo tomaré como una prolongación de la residencia... un "R5"... 
Da menos vértigo decirlo así que nombrar el término "Adjunta", que oficialmente será el que ronde a partir de ahora por aquí...   ;)

Pero aún queda un mes! Ahora toca viajecito de desconexión para afrontar la recta final... 
Nos vamos más de la mitad de los CoRs ( 12 !! ) a la playa! Viaje de fin de residencia! Será divertido :) A aprovechar lo que nos queda...







P.D  Sé que es la primera entrada de todo el 2017... Espero disculpéis mi ausencia por las redes durante tanto tiempo.
Suerte a todos aquellos que en unos días vais a elegir vuestra plaza para comenzar la residencia.. Unos terminamos y otros comenzáis ;)

miércoles, 30 de noviembre de 2016

¿Y qué fue de la Doctora Nova?

¿Qué fue de mí? Aquella estudiante motivada que no paraba de escribir cosas positivas? Que siempre sacaba un huequito para contaros cosas del hospital, anécdotas de estudio y del día a día...

Aquí estoy; agotada. Con el síndrome del R4 a escaso medio año de terminar la residencia... Con la sensación de saber poco... más bien nada... Con el cansancio acumulado de 7 guardias al mes, muchas sin librar; de no tener tiempo para llevar al día las sesiones, los cursos, los trabajos, estudiar... de no poder quedar con los amigos o ver a la familia tanto como quisiera... Con la responsabilidad de tener que supervisar a los residentes pequeños en las guardias sabiendo que en unos meses el "ser la súper" se convertirá en "ser la adjunta"... Con la inseguridad y la incertidumbre de lo venidero...
Con la sensación amarga de conocer el sentimiento de vivir de cerca con los pacientes y sus familias, cogerles cariño por estar incluida todo el tiempo en el mismo servicio... y sentir el dolor al verles empeorar... sufrir... Verles fallecer...

(...) En ocasiones quemada... pero FELIZ!

Y aquí estoy... Cumpliendo años! Los Veinti-todos!
Independizada! Y... Prometida! Que me caso con mi negrito el año que viene!

Comenzando el último año de una década increíble... porque a pesar de todos los momentos de agobio y estrés... de lo duro de la vida profesional y de los cambios en la vida personal, ha sido un año mágico, lleno de progresos y de avances :)
Preparada para lo que venga :D


¡¡¡ Bienvenidos 29 !!!

P.D. Gracias a los que seguís por aquí dando vida a este blog.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Finalizando R3...

A punto de comenzar la recta final...

Dejando atrás un año más... Se despiden nuestros mayores para dejarnos paso a los siguientes...

Este año de residencia ha sido totalmente diferente a los anteriores. Quizá porque yo también me he sentido diferente. No he pasado por aquí a contaros prácticamente nada, y ahora no sé cómo resumir tanto en unas líneas... 
Regalito CoRs
Ha sido un año con rotaciones variadas: de consulta tranquila "Neurología, Dermatología y Endocrinología" y de rotaciones complejas con estrés como estos últimos 6 meses en "Los Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatales".
Todas muy diferentes. Si tengo que destacar donde más cómoda estuve, en Endocrino sin duda. Servicio muy muy docente, con muy buen ambiente y con una clínica que me gustó mucho. Y donde peor lo he pasado... En los Cuidados Intensivos. La gravedad de esos pacientes... puede conmigo.  Asombrosamente, me ha gustado más de lo que pensaba la UCI neonatal, con esos pequeños pacientes de hasta 500 gramos... que era lo que más miedo me daba... lo he llevado aceptablemente bien, pero he confirmado que el estrés no es lo mío. Lo peor, las guardias. El no dormir, el estrés de actuar de inmediato ante situaciones críticas... el pasar noches en vela mirando monitores... He sentido en muchas ocasiones impotencia y malestar de saber que no valgo para ello...  Prefiero una guardia mala de Urgencias, dónde me siento algo más útil, que las de UCI donde me siento un poco estorbo... Confieso que en ocasiones he llegado a pensar que me había equivocado y debería haber elegido Magisterio... Pero bueno, son momentos de bajón, hay que pasar por todo y es imprescindible conocer de cerca esas situaciones. Además, durante el próximo año seguiremos haciendo guardias por allí, así que más vale que me haga fuerte emocionalmente...

Por otro lado, el mes pasado realicé mi primera guardia de Urgencias como Súper (Figura de R4 supervisando a los pequeños...) Increíble pensar que hace tan sólo 3 años os contaba como era yo la que tenía que preguntar todo a los mayores... Mucho cambio, mucha responsabilidad este año... Nuevamente vértigo y miedo al cambio... pero me veo con fuerza e ilusión.

Termino así mi R3. Ahora cojo vacaciones, me voy lejoooos varios días, desconexión total, y cuando vuelva me incorporaré directamente al que será mi servicio este año: Gastroenterología Pediátrica. Con muchas ganas de centrarme en la subespecialidad, donde también tendré pacientes complejos como los peques trasplantados... pero confío en que será diferente :)

Por lo demás, todo va sobre ruedas! No puedo quejarme :) Si algo ha tenido de especial este año de residencia, es que me he centrado mucho más en mi vida personal, y eso me ha reforzado mucho. Soy feliz, me siento plena, realizada, creciendo día a día emocionalmente y con una bellísima persona a mi lado que me aporta todo lo que necesito y lo que jamás pensé que existiría  :) 

Gracias a los que seguís por aquí, a pesar de mis largos silencios... siempre me engrandece ver mensajitos en el correo o en las redes. 

A todos los que finalizan en estos días... Que os vaya bonito! 
A los que pronto os incorporáis... Bienvenidos! Disfrutar cada instante, que pasa tan rápido...!