Nefrología y Hematología. Especialidades sin mucha relación pero que por el plan de estudios comparten prácticas en el mismo mes.
En el servicio de Nefrología, pocos días, mucha diálisis y una historia clínica y exploración de paciente con transplante renal.

No se nos ha hecho mucho caso:
“Queridos alumnos (traducción de: pesados, parásitos, incordios)…
en tan pocos días no aprenderéis nada, mejor ir a la biblioteca…” Es posible que sea la rotación más corta de todas las especialidades, pero aún así, si se nos distribuye bien y se nos presta una mínima atención creo que sería posible que saliéramos con una visión global de la especialidad… Obviamente, si se pasa de los alumnos… pues sí, no aprendemos nada y es mejor aprovechar el tiempo viendo libros que estorbando por los pasillos. Pero no creo que ése sea el objetivo de las prácticas… Aún así, dimos con una estupenda residente que se portó muy bien con nosotros y a pesar de estar saturada la planta, tras dejarnos con un paciente historiándole, nos explicó muchos detalles y pequeños conceptos que SIRVEN para la práctica y que NO están en los libros. (Gracias)

Y en Hematología… (aunque no me guste nada y me parezca una de las asignaturas más aburridas de estudiar) muy buena organización aún en los pocos días de rotación. Pasamos por consultas, planta y laboratorios (general, banco de sangre, criobiología) Me parece una especialidad muy muy dura en la práctica, básicamente centrada en la oncología y por lo tanto de difícil manejo. Los laboratorios fueron curiosos, no imaginaba ni mínimamente que todo estuviera tan robotizado; interesante el modo de realizar el trasplante hematopoyético; y el banco de sangre, importantísimo como su nombre indica.
Al final tuvimos una entrevista con uno de los doctores más veteranos, en la que “intentamos” resolver un caso clínico bastante curioso. Al menos conseguimos su propósito (no hematológico principalmente, sino médico en general): Aprender a
PENSAR. Fue divertido y aprendí bastante.

Aprovecho para animaros a que hagáis el mejor regalo en estas navidades:
un poquito de vuestra sangre, salva vidas. Y es que no cuesta nada, es fácil, no duele y es muy gratificante.
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“El trivial de gotito”