Y así me siento ahora. En calma, ilusionada, con ganas, feliz…
Largo tiempo pasándolo mal, sintiéndome sola. Con decenas de personas a mi alrededor; con una vida perfecta de cara a la gente, siempre sonriendo… Y sin embargo, por dentro, podrida. Sin decir nada, sin hablarlo con nadie, ni siquiera con mis amigas. Sin valor si quiera para escribir lo que me pasaba. Tragándome mi angustia. Huyendo. Porque lo tenía todo, pero no era feliz. Y no sabía qué hacer.
Ya no estaba enamorada; el problema era mío. ¿Cómo afrontar que algo se termina sin más, sin motivo alguno? Si todo va bien y de repente se apaga, sólo queda la rutina y la costumbre, el cariño… pero ya no hay amor… ¿Por qué? ¿Culpa mía? No. Culpa de nadie.
Lo he hecho lo mejor que he podido… Sé que con errores. Que debería haber sido más valiente y haber tomado la decisión antes. No dudar tanto, no dejar pasar el tiempo. Sé que hice daño. Pero tengo la conciencia tranquila de haberlo hecho cuando estuve segura. Con dolor, pero me liberé a mí misma y respiré. Me lo debía. Y me siento bien.
(…)
Y ahora de repente aparece alguien…
Y sé que 20 días no son nada… lo sé.
Y sé que muchos no me entenderán, y muchos me juzgarán… pero no me importa lo que piensen los demás, porque ahora sé que la verdadera felicidad existe, y voy a luchar día tras día por sentirme así. No conformarme nunca más con algo por rutina o por costumbre, porque sea “lo que esté bien” o sea “lo que toque” o "lo que la gente espera".
No. No más apariencias. No más agradar a la gente. Sólo viviré por mí. He vuelto a ser yo; he vuelto a escribir en papel a diario como hacía años... Tengo ganas de hacer cosas nuevas, de avanzar, de mejorar...
Me siento viva.
Y tanto si es sólo una historia de verano, como si finalmente es algo más… voy a difrutarlo al máximo porque así lo siento.
Me lo merezco y no me voy a negar la oportunidad de vivir algo tan bonito como lo que estoy sintiendo. Dure lo que dure, pase lo que pase…
Es mi regalo… a mí misma.
Lo he hecho lo mejor que he podido… Sé que con errores. Que debería haber sido más valiente y haber tomado la decisión antes. No dudar tanto, no dejar pasar el tiempo. Sé que hice daño. Pero tengo la conciencia tranquila de haberlo hecho cuando estuve segura. Con dolor, pero me liberé a mí misma y respiré. Me lo debía. Y me siento bien.
(…)

Y sé que 20 días no son nada… lo sé.
Y sé que muchos no me entenderán, y muchos me juzgarán… pero no me importa lo que piensen los demás, porque ahora sé que la verdadera felicidad existe, y voy a luchar día tras día por sentirme así. No conformarme nunca más con algo por rutina o por costumbre, porque sea “lo que esté bien” o sea “lo que toque” o "lo que la gente espera".
No. No más apariencias. No más agradar a la gente. Sólo viviré por mí. He vuelto a ser yo; he vuelto a escribir en papel a diario como hacía años... Tengo ganas de hacer cosas nuevas, de avanzar, de mejorar...
Me siento viva.
Y tanto si es sólo una historia de verano, como si finalmente es algo más… voy a difrutarlo al máximo porque así lo siento.
Me lo merezco y no me voy a negar la oportunidad de vivir algo tan bonito como lo que estoy sintiendo. Dure lo que dure, pase lo que pase…
Es mi regalo… a mí misma.
Como un cuchillo en la mantequilla...