Un año ha pasado desde que abrí este espacio con la entrada
No sabía entonces la difusión que podría tener un simple blog a modo de diario ni hasta dónde podía llegar. Hoy sólo puedo repetir, como he dicho en otras ocasiones, que el escribir aquí ya es parte de mi vida cotidiana y que gracias a la blogosfera estoy conociendo a personas estupendas que comparten mi día a día, que me alegran y me dan fuerzas ya que aunque lejos, sé que están ahí.
Gracias a todos vosotros por estar fielmente detrás de la pantalla; a los que dejáis comentarios con asiduidad; también a los que me seguís en silencio desde el anonimato.
Gracias por todas las muestras de cariño y apoyo que he recibido en estos meses en los momentos buenos y en los más bajos; por todos los e-mails que me habéis mandado sin conocerme, desde distintas partes del mundo para contarme anécdotas vuestras, para pedirme consejo o para dármelo, para agradecerme que os haya sacado una sonrisa...
Gracias a todos aquellos que me habéis buscado por las distintas redes sociales para saludarme y comentarme aquella entrada que os llegó al fondo del corazón y con la que os sentisteis identificados…
Sin vosotros este blog no tendría el mismo sentido.
Tanto a los que me seguís desde el primer día, como a los que os habéis unido a lo largo del camino o acabáis de llegar,
Gracias, de verdad.